25 de julio de 2002

Sostenimiento de la Industria de Cafe Discutido en el Capitolio 

"Sostenimiento desde el árbol hasta la taza", en las palabras de Rick Peyser del Green Mountain Coffee Roasters, debe ser la realidad de la industria mundial del café. Desgraciadamente no lo es, y hoy en día la industria está enfrentada a una crisis mundial de sobre oferta y bajos precios de mercado con precios cayendo un 70% en los últimos años, con pérdidas anuales de unos US$ 6B afectando 125 millones de personas a través de cincuenta países. En la mesa redonda del 25 de julio de 2002 sobre sostenimiento, libre comercio y la industria cafetera – organizado por el Congressional Economic Leadership Institute (CELI) en el edificio Longworth Congressional Building – los líderes industriales y representantes del congreso se reunieron para discutir el futuro del consumo y producción global del café. 

Transcendiendo las nociones de responsabilidad social corporativa, el sostenimiento de la industria global del café debe ser pensado como una "responsabilidad social global". Hoy en día, el 80% del café consumido en los Estados Unidos es importado por cuatro multinacionales quienes tienen la responsabilidad hacia sus accionistas por mantener unas ganancias robustas – incluso a expensas de la comunidad cultivadora del café los cuales no están ganando un precio justo por su producto. Las compañías de Café Especiales - como la Green Mountain Coffee Roasters de Mr. Peyser’s o Santa Cruz Coffee Roasting Company de Ms. Collen Crosby’s– generalmente venden un producto más costoso y de una mayor calidad que generalmente viene con el "Certificado de Libre Comercio’. Con opciones como esta, se convierte en la responsabilidad del consumidor de comprar un producto que beneficie de igual manera a la comunidad en la cual fue sembrado.

Ted Lingle de la Asociación de Cafés Especiales de América habló sobre el tema de las presiones de demanda y oferta para el sostenimiento y sobre la necesidad de las corporaciones por obtener un balance entre los intereses de sus accionistas (consumidores y proveedores). A pesar que el concepto de Adam Smith sobre el gobierno como una "mano invisible" que guía a los mercados libres y capitalistas es en parte verdadera, Mr. Lingle hizo énfasis sobre la importancia de que el gobierno imponga unos estándares de calidad en la industria. A menudo estos son los estándares para la calidad del producto vendido, a pesar que también debe regular los estándares del medio ambiente en la cual el producto es sembrado y la calidad de vida de aquellos que lo cultivan.

La calidad del producto parece ser la raíz de la ‘crisis global del café’ – la propagación de la producción de café en áreas no tradicionales como el sudeste asiático y la falta de cuerpos regulatorios en muchos de estos países han contribuido a la inundación de mala calidad, café "basura" (a menudo los sobrantes de cernidos anteriores) debilitando el precio de los cafés latinoamericanos. Este "café basura" se vende por alrededor de ocho centavos la libra y se estima que existen diez millones de bolsas en el mercado mundial - una cantidad, que si es eliminada, podría eliminar la sobre oferta en el mercado.

El Dr. Ricardo Avellaneda de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia puso la crisis mundial en una luz especifica y se refirió a los temas de los efectos que la crisis esta ocasionando en su país. Allí, la industria cafetera constituye el 2% de total del PIB - comprable con el porcentaje de todos los productos agrícolas en los Estados Unidos. Con una disminución en el valor del café, los campesinos frecuentemente se cambian a la producción de coca o amapola como sustitutos. Dichos productos tienen un valor monetario mucho mas considerable pero a la vez contribuye al sostenimiento de los movimientos guerrilleros y al problema de abuso de drogas a nivel mundial. Haciendo eco de los sentimientos del Dr. Avellaneda, los representantes Sam Farr (D-CA) y Cass Ballenger (R-NC) señalaron que la ayuda militar americana bajo Plan Colombia equivale a unos US$ 1.3B para la lucha contra los narcotraficantes/guerrillas. Al estabilizar los precios mundiales del café y al ofrecer comunidades tradicionales de sembradores de café la oportunidad de continuar sembrando sus productos en lugares como Colombia, podríamos eliminar una fuente de ingreso para organizaciones como la FARC.

Ya sea en la búsqueda de la estabilidad de la región o en el bien intrínseco de asegurar un precio justo para aquellos que cultivan los granos que muchos en el occidente disfrutan cada mañana, una nueva responsabilidad "global" deber ser despertada para disminuir las realidades de tantas comunidades cultivadores de café alrededor del mundo.


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