|
Durante la XXXII Asamblea General en Bridgetown, Barbados representantes de la sociedad civil y varios Cancilleres de los Estados miembros se reunieron para discutir la evolución de la relación entre las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), el Proceso de Cumbres de las Américas y la Organización de los Estados Americanos. El diálogo tuvo como objetivo promover la participación de la sociedad civil en las actividades de la OEA y dar especial énfasis a los retos actuales del Hemisferio, como el fortalecimiento de la democracia, y la defensa, promoción y preservación de los derechos humanos en la región. La reunión de Barbados fue antecedida por la reunión del Comité del Consejo Permanente sobre la Participación de la Sociedad Civil en las Actividades de la OEA con las Organizaciones de la Sociedad Civil acreditadas que se llevó a cabo en marzo del 2002. En dicha reunión los grupos dialogaron con los delegados de los gobiernos sobre como mejorar el intercambio de información y incrementar su participación en la OEA. Por
otro lado, en marzo de 2002, la OEA invitó a las Organizaciones de la
Sociedad Civil a participar en la redacción de la Declaración Americana
sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Como resultado de esta
reunión, se cuenta con una versión preliminar que incluyó
contribuciones de más de 70 organizaciones indígenas. Además, en
septiembre del 2001, la sociedad civil participó en la redacción y
aceptación de la Carta Democrática Interamericana, la cual nos brinda el
marco para promocionar y preservar una cultura democrática en las
Américas. Desde 1997, la OEA tiene un récord de facilitar las necesidades de sus ciudadanos para mayor participación en la estructura administrativa de los gobiernos de los Estados Miembros y la OEA en general. Al reconocer el rol importante que juegan las Organizaciones de la Sociedad Civil en proveer una voz para muchas personas y al darle la bienvenida a la participación de la sociedad civil a que participe en todos los aspectos del proceso de diálogo y de toma de decisiones, la OEA ha podido incluir una diversidad de opiniones, experiencias y puntos de vista de la agenda interamericana. ******* La Participación
de Sociedad Civil en el Proceso de Seguimiento de las Cumbres de las
Américas Introducción Jaime Aparicio* Este nuevo número del Boletín de las Cumbres de las Américas está dedicado al tema de la participación de la sociedad civil en los países de la región, así como en el proceso de Cumbres de las Américas y en la Organización de los Estados Americanos (OEA). En el caso de la OEA, si bien la relación con actores no estatales en algunas de sus áreas técnicas se remonta a los primeros años de la Organización, es a partir de las Cumbres de las Américas que este tema se integra a la agenda interamericana. A un año de Québec, son cada vez más los espacios de participación de los actores no estatales: en las negociaciones para la Carta Democrática, en temas como seguridad hemisférica, pueblos indígenas, responsabilidad social de las empresas y partidos políticos, y en las comisiones de Gestión de Cumbres y de Participación de la Sociedad Civil en las actividades de la OEA. También está en funcionamiento un sistema de acreditación para organizaciones no gubernamentales en la OEA. Finalmente, con ocasión de cada Asamblea General, hay una reunión anual de ONGs con los Ministros de Relaciones Exteriores. En el proceso preparatorio y en la propia Cumbre de Québec, hubieron espacios institucionales de participación que permitieron incorporar en el Plan de Acción varias preocupaciones de los distintos sectores no estatales. También está en curso un vasto proceso de seguimiento y consultas entre la sociedad civil, sobre el proceso de Cumbres, con la participación de más de 800 ONGs en 16 países. Este nuevo alcance de la participación de los actores no estatales en las cuestiones públicas nacionales y en los procesos multilaterales es el reflejo de cambios profundos en la propia estructura de los Estados, así como en el funcionamiento de los organismos internacionales. Hoy, las decisiones que afectan a nuestras sociedades se dan dentro de procesos democráticos que, en general, permiten una intervención más directa y continua de los distintos sectores sociales afectados por dichas decisiones. Las reformas nacionales y las negociaciones multilaterales tienen cada vez más en cuenta las distintas voces de los ciudadanos de la región. Esa participación tiene una naturaleza diferente de la de los actores políticos, pues tiene su legitimidad efectiva no en su carácter "representativo", sino en su papel de reafirmar la nueva realidad de sociedades de individuos, de ciudadanos con derechos, y una diversidad de intereses particulares y colectivos. En consecuencia, se ha dotado de mecanismos de presión y de resistencia que sirven para limitar el exceso de poder del Estado, desde la sociedad hacia la estructura política. En ese cometido, la recién creada Secretaría Ejecutiva del Proceso de Cumbres, como responsable, dentro de la Secretaría General de la OEA, de apoyar la participación de los actores no estatales en las actividades de la Organización y en el proceso de Cumbres, busca promover una relación equilibrada, abierta e inteligente entre los diversos actores no estatales, los gobiernos y los organismos internacionales. El objetivo es el de articular una nueva relación entre el Estado y la sociedad civil a la luz de una nueva agenda social que requiere el concurso de ambas partes. Esa agenda sólo se hará realidad si todos participan en su ejecución. La experiencia muestra que esa participación es esencial, entre otros temas, en: la reducción de la pobreza, en educación, en salud, en la lucha contra la corrupción; además de ser un instrumento para la consolidación de la democracia y un remedio a las tentaciones totalitarias o populistas. Hoy la capacidad de los ciudadanos de movilizarse por causas públicas está creciendo. En Latinoamérica ésta fue eficaz para resistir a los regímenes militares y dar un impulso a los procesos de democratización. Está pues, en el interés de los propios gobiernos generar esta alianza con los distintos actores no estatales para dar soluciones efectivas a las urgentes cuestiones sociales y culturales de nuestro tiempo. Esto no es fácil, pues supone desarrollar una cultura diferente, cambiar mentalidades y supone además una verdadera ruptura en el sentido histórico. Y la mayor dificultad radica en que va contra la propia lógica epistemológica del concepto de poder, el gran organizador de la política. En efecto hay una contradicción aparente entre la propia naturaleza del sistema político y su vinculación a la idea de poder en contraposición a una sociedad civil que tiene precisamente por vocación limitar ese poder, afectando decisiones, abriendo procesos de transparencia e imponiendo transacciones y compromisos. En países altamente institucionalizados y con el ejercicio de poder mediatizado efectivamente por otros poderes y grupos de presión, presenta menores dificultades abrir espacios a la sociedad civil. Sin embargo, en países institucionalmente débiles, con una larga tradición autoritaria y caudillista y mecanismos de gobierno rígidos y cerrados, este proceso resulta mucho más difícil. Pero, es indudable que este proceso está en movimiento y nada indica que se detendrá. El proceso de Cumbres ha favorecido una verdadera transición hacia la legitimación de nuevos procesos de apertura y hacia sociedades más abiertas y más transparentes, lo que sin duda es bueno para la estabilidad y salud de la democracia del siglo XXI. * Jaime
Aparicio fue Vice Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia y
actualmente es el
La Sociedad Civil ante el Proceso de Cumbres: Búsqueda de Consensos Francine Jácome* Las organizaciones y redes sociales del hemisferio han diseñado diferentes mecanismos de participación ante el proceso de Cumbres de las Américas, los cuales han dependido de las perspectivas que se manejan en torno a este proceso y de las estrategias de incidencia desarrolladas en función de ellas. Por un lado, se ha desarrollado una serie de iniciativas basadas en la concepción de que es necesario generar insumos que permitan no solamente profundizar la participación de la sociedad civil en los procesos interamericanos sino también contribuir, a través de una serie de consultas nacionales y regionales, con propuestas y recomendaciones. En este sentido, uno de los objetivos buscados ha sido lograr que las agendas de integración incorporen las problemáticas sociales, políticas y culturales para de esta forma superar el énfasis comercial y económico que tienen actualmente. Por otro lado, ha sido adelantado un conjunto de actividades y proposiciones en el marco de un profundo cuestionamiento del proceso de Cumbres y más específicamente del establecimiento del ALCA. En este segundo caso, se ha adelantado una estrategia de confrontación. No obstante, pese a las divergencias, que reflejan la heterogeneidad existente en el interior de la sociedad civil, también existen coincidencias que podrían marcar el inicio de un diálogo permanente con la finalidad de buscar consensos mínimos que fortalezcan su presencia en los procesos multilaterales. En cuanto a las temáticas, es prioritaria una discusión en torno al desarrollo sustentable con equidad necesario para afrontar la creciente exclusión económica, social y política a la cual está sometida una inmensa mayoría de la población del hemisferio. Igualmente lo son el fortalecimiento de la democracia, el respeto de los derechos humanos y la profundización de la participación de las redes y organizaciones sociales en los ámbitos nacionales, regionales así como hemisféricos. En relación a las estrategias de participación, existen una serie de retos importantes que podrían ser abordados en forma conjunta con miras a la próxima Cumbre. Entre ellos cabe destacar, en primer lugar, el papel de las redes y organizaciones sociales en el diseño e implementación de mecanismos de seguimiento así como de evaluación de los mandatos de la III Cumbre de las Américas, especialmente en relación a aquellos referidos a la participación de la sociedad civil, al fortalecimiento de la democracia y a los aspectos sociales. En segundo término, puede incluirse la promoción de propuestas así como de diálogos con los gobiernos que conduzcan a trazar y poner en práctica instrumentos para la participación directa y oficial de representantes de las organizaciones y redes de la sociedad civil en la fase preparatoria y durante la IV Cumbre. En conclusión, se trata de construir un nuevo modelo de gobernanza hemisférica centrada en el diálogo. * Francine Jácome es la Directora del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos (INVESP). ******* Participación de la Sociedad Civil en el Proceso de Cumbres Andrea Sanhueza* La participación de la sociedad civil se ha visto incrementada en los últimos diez años. Podría decirse que sus orígenes formales comienzan en 1994, cuando, a raíz de las iniciativas del gobierno de EEUU de crear grupos consultivos según temas de la agenda y grupos ad hoc, integrados por representantes de gobierno, de organizaciones de la sociedad civil (OSC) y del sector privado de EEUU, se logró incluir el mandato de sociedad civil en el Plan de Acción de la Cumbre de Miami. También se logró la formalización en el GRIC de encargados del tema de la sociedad civil y la constitución del Civil Society Task Force, que promueve el tema sociedad civil en el proceso de Cumbres. Desde ahí en adelante este proceso no ha cesado, con motivo de la Cumbre de Quebec, PARTICIPA, en alianza con FOCAL (Canadá) y Fundación ESQUEL (EEUU), coordinó un proceso de consulta a las organizaciones de la sociedad civil en 17 países, las cuales formularon un total de 243 propuestas a la Cumbre de Quebec. Dicho proceso realizado en la región logró fortalecer a estas 17 OSC en su rol de Coordinadores Nacionales del proceso de consulta y posibilitó la articulación de 900 OSC para trabajar por incidir en la negociación oficial del proceso de Cumbres. Después, al realizar una evaluación del proceso de consulta, las principales conclusiones son:
La participación de OSC en el proceso de Cumbres ha sido un importante ejercicio de ciudadanía, entendiendo ciudadanía no sólo como el conjunto de derechos y obligaciones que tenemos las personas sino como miembros activos de una comunidad política determinada, donde las organizaciones de la sociedad civil nos hemos ido abriendo caminos. El próximo paso de esta iniciativa es diseñar una estrategia de seguimiento a la implementación de algunos mandatos del Plan de Acción de Quebec. Para esto PARTICIPA organizó un taller los días 23 y 24 de mayo en Buenos Aires, Argentina, en el cual participaron organizaciones de la sociedad civil de 19 países. Sin duda, el avanzar en una estrategia de seguimiento es un paso clave para la vigencia, permanencia e impacto de esta iniciativa. Si usted está interesado en obtener información sobre esta estrategia puede contactar a Andrea Sanheuza a asanhueza@participa.cl. * Andrea Sanhueza es la Directora Ejecutiva de Corporación PARTICIPA ******* LA SOCIEDAD CIVIL Y EL PROCESO DE CUMBRES DE LAS AMERICAS Primera Cumbre de las Américas - Miami - Declaración de Principios En la Primera Cumbre de las Américas celebrada en Miami en 1994, los Jefes de Estado y de Gobierno manifestaron su interés en fortalecer y diversificar las democracias del Hemisferio, de manera que se pudiera garantizar su durabilidad. Esta fue la principal motivación por la cual señalaron la importancia de hacer participes a los individuos, partidos laborales y políticos, académicos, sector privado y organizaciones de la sociedad civil (OSC) en los asuntos públicos y reconocieron que la participación pública es crucial para el éxito de cualquier democracia bajo un marco responsable y transparente. Cumbre de Desarrollo Sostenible - Santa Cruz, Bolivia Segunda Cumbre de las Américas - Declaración de Santiago y Plan de Acción Durante la Segunda Cumbre de las Américas que se celebró en Santiago de Chile en 1998, los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron que la educación es "el factor determinante para el desarrollo político, social, cultural y económico de nuestras gentes", y resaltaron la necesidad de impulsar la participación de la sociedad civil en el desarrollo educativo. Además, la Segunda Cumbre reiteró la importancia de fortalecer una participación más activa de la sociedad civil. El Plan de Acción de Santiago convoca a los gobiernos de los Estados miembros y a las OSC a promover el desarrollo de principios y recomendaciones para marcos institucionales que estimulen la formación de organizaciones democráticas responsables y transparentes, y fomenten el diálogo y alianzas con los gobiernos en las cuales la Organización de los Estados Americanos (OEA) pueda servir de foro para el intercambio de experiencias e información. El Plan de Acción de Santiago estableció el "Grupo de Revisión e implementación de las Cumbres" (GRIC) el cual es responsable de asegurar la implementación de los gobiernos de los Estados miembros de los mandatos de esta Cumbre de las Américas y futuras cumbres. El GRIC tendrá reuniones bianuales o tri-anuales para evaluar el grado de cumplimiento de los mandatos de la Cumbre y reportará anualmente el progreso alcanzado en el cumplimiento en éstos y los futuros Planes de Acción. Tercera Cumbre de las Américas - Plan de Acción de Quebec En la Tercera Cumbre de las Américas, llevada a cabo en la Ciudad de Quebec en abril del 2001, los Jefes de Estado y de Gobierno valoraron positivamente las contribuciones de la sociedad civil al Plan de Acción de Quebec e hicieron un llamado para que todos los ciudadanos de las Américas contribuyeran al proceso de las Cumbres. Así mismo, reconocieron el importante papel que tiene la sociedad civil en la consolidación de la democracia y su participación en los programas de gobierno es uno de los recursos más importantes para el éxito de las políticas de desarrollo. Los Jefes de Estado y de Gobierno instruyeron a la
OEA y a otras organizaciones multilaterales y bancos de desarrollo a
elaborar estrategias para incrementar la capacidad de la sociedad civil en
el sistema interamericano. Al mismo tiempo, dichas medidas han aumentado la
capacidad institucional de los gobiernos de los Estados Miembros a recibir,
absorber y actuar sobre los aportes y apoyo de las Organizaciones de la
Sociedad Civil. Los Jefes de Estado y Gobierno promueven el rol de las OSC - junto con los profesionales técnicos e instituciones regionales y educativas - en el desarrollo e implementación de políticas de manejo de desastres tanto a escala nacional como comunitaria. Además, reconocen las contribuciones de las OSC en la promoción de estrategias nacionales para el desarrollo sostenible de la agricultura y para el aumento de los estándares de vida en las áreas rurales. Finalmente, con la aceptación de la Carta Democrática Interamericana, los Jefes de Estado y Gobierno le encomiendan a la OEA el desarrollo de programas dirigidos al fortalecimiento de la cultura democrática, a promover la gobernabilidad, la buena gestión y los valores tomando en cuenta los aportes de las organizaciones de la sociedad civil. [http://www.civil-society.oas.org/images/design/footer-span1.htm] |